Las recientes declaraciones del gobernador del Chaco, Leandro Zdero, en el programa Pulso Político de NORTE TV, volvieron a poner en el centro del debate el rumbo de la gestión provincial. Su frase —“es lo que me tocó”— lejos de llevar tranquilidad, abre interrogantes sobre el enfoque con el que se está conduciendo la provincia aseguro el intendente de Colonia Elisa Pedro Maidana.
Gobernar no implica resignarse al contexto, sino intervenir sobre él. Apelar a las condiciones heredadas o a escenarios hipotéticos —como sostener que con los recursos de 2022 y 2023 la situación sería distinta— no aporta soluciones concretas a los problemas actuales. Más bien, desplaza el eje de la responsabilidad hacia un terreno abstracto que poco tiene que ver con la urgencia que atraviesan los chaqueños.
Sin embargo, lo más relevante de sus dichos es el reconocimiento de haber necesitado asistencia del Gobierno nacional para afrontar compromisos básicos como el pago del aguinaldo. Esta admisión contrasta con la intención de tomar distancia de un modelo económico que impacta de lleno en las finanzas provinciales.
Ese modelo —impulsado por el presidente Javier Milei— no es ajeno al oficialismo chaqueño. Por el contrario, fue acompañado políticamente durante el proceso electoral. En ese marco, surge una pregunta inevitable: ¿se puede respaldar un proyecto en campaña y luego desentenderse de sus efectos?
La política exige coherencia. No alcanza con explicar las dificultades si no hay una clara asunción de responsabilidades. La ciudadanía, en un contexto complejo, demanda algo más que diagnósticos: espera conducción, decisiones y capacidad de respuesta.
Porque gobernar no es prever escenarios ideales, sino actuar con firmeza en los momentos adversos. Y el Chaco, hoy más que nunca, necesita liderazgo que asuma ese desafío sin excusas.

