Tras la victoria por 2 a 0 conseguida en los minutos finales, el entrenador de Chaco For Ever, Pedro Llorens, realizó un análisis crítico del rendimiento de su equipo, destacando tanto los aspectos positivos como las falencias mostradas durante gran parte del encuentro.
“El resultado es importante, pero no fue el juego que nosotros queríamos”, reconoció el técnico, quien apuntó principalmente a la falta de generación ofensiva y de juego asociado como los principales déficits del equipo.
Un triunfo trabajado y con final tardío
El conjunto chaqueño logró destrabar el partido recién en el tramo final, en un desarrollo que Llorens definió como “vertiginoso”. En ese contexto, valoró el ingreso de jugadores desde el banco, como Agustín Ojeda, quien aportó frescura y dinámica en los últimos minutos.
Sin embargo, el DT fue claro en su autocrítica:
“Necesitábamos un pase más, no ser tan verticales. Nos faltó juego asociado para romper la defensa rival”.
Orden defensivo, el punto fuerte
Más allá de las dificultades en ataque, Llorens destacó el trabajo defensivo del equipo como uno de los pilares del triunfo. Según explicó, el rival —al que calificó como “muy duro y trabajado”— prácticamente no generó situaciones claras en el primer tiempo.
“Eso es mérito de los jugadores, que entendieron el partido y dejaron todo en la cancha”, sostuvo.
Lo que falta mejorar
El entrenador reconoció que el equipo quedó en deuda desde lo futbolístico y que deberá trabajar para encontrar mayor fluidez en ataque. La dificultad para generar situaciones claras y romper líneas defensivas fue uno de los puntos más preocupantes.
Además, comprendió la reacción del público ante un rendimiento irregular:
“La gente se desespera y es lógico. Nosotros tenemos que mejorar”.
Balance final
Si bien el resultado fue favorable, el análisis puertas adentro deja en claro que el equipo todavía está en construcción. Con una defensa sólida como base, el desafío de Chaco For Ever pasa ahora por lograr mayor claridad en ofensiva y sostener un estilo de juego más equilibrado.
El triunfo sirve, pero la autocrítica marca el rumbo de lo que viene.

