En la previa de la apertura de sesiones, el diputado provincial Sebastián Benítez Molas fue directo. Espera del gobernador Leandro Zdero «un discurso de estadista y no de candidato». A su entender, el tiempo de la herencia recibida «ya se agotó» y la sociedad demanda soluciones. «Que se saque el saco de eterno candidato y hable como el gobernador que prometió ser», planteó, en referencia a Leandro Zdero.
También cuestionó el acompañamiento provincial a la reforma laboral impulsada por Javier Milei. Según advirtió, esa iniciativa implica una pérdida de coparticipación para la provincia y los municipios equivalente a más de una masa salarial, con impacto directo en salud, educación y seguridad.
En cuanto a la situación social de la provincia, el legislador consideró que el asistencialismo «fracasó como método de ascenso social» y propuso transformar los planes en formación obligatoria en oficios tecnológicos y agrotécnicos. La idea, explicó, es convertir el subsidio en salario de capacitación y orientar la política social a la movilidad real.
Fue tajante al fijar límites políticos: «Me corto la mano antes de acordar con dirigentes piqueteros. Lo que viene es sin piqueteros». Para Benítez Molas, la intermediación debe terminar y las políticas públicas tienen que enfocarse en empleo genuino y desarrollo productivo.
Institucionalidad y gobernabilidad
Sobre la paridad 16 a 16 en la Cámara de Diputados, sostuvo que no es un obstáculo sino un mensaje de la sociedad para que no existan mayorías automáticas. «La gobernabilidad no es un cheque en blanco», afirmó, y remarcó que acompañarán las leyes que beneficien al Chaco, pero exigirán calidad técnica en cada proyecto.
Planteó que la Legislatura debe ser un ámbito de pensamiento estratégico y no una escribanía. En esa línea, pidió debates de fondo y una agenda que deje de administrar la coyuntura para discutir un verdadero perfil de desarrollo.
Economía, producción y empleo
Benítez Molas diferenció austeridad de ajuste. Señaló que no puede considerarse «gasto» a la inversión en seguridad ni a los salarios docentes, policiales y del personal de salud, que describió como deteriorados. También advirtió sobre el estado de edificios escolares y la falta de insumos en el sistema sanitario.
En materia productiva, reclamó un plan integral que fortalezca cadenas de valor locales y genere financiamiento para pymes y el sector agropecuario. Sostuvo que la provincia debe definir estratégicamente qué producir, cómo exportar y qué valor agregado generar, además de mejorar rutas y logística para reducir costos.
Nación, coparticipación e infraestructura
El diputado cuestionó lo que definió como una visión centralista que perjudica al Norte Grande. Insistió en que sin obras públicas la provincia pierde competitividad y se desalientan inversiones.
Respecto a la infraestructura portuaria y ferroviaria, afirmó que el Chaco «debe proyectarse al mundo desde Barranqueras y Las Palmas», con participación privada para modernizar instalaciones, pero con administración estratégica estatal. Marcó como límite la soberanía del flujo de carga y cuestionó que el puerto se oriente a la importación de productos terminados en lugar de potenciar exportaciones con valor agregado.
El futuro del peronismo
En cuanto al escenario interno, habló de una renovación metodológica y de la necesidad de construir un proyecto común que represente a trabajadores y emprendedores. Sostuvo que la unidad no puede ser un amontonamiento electoral, sino una herramienta para resolver problemas concretos de las familias. «El peronismo no puede ser una sumatoria de islas; debe ser un continente fuerte», subrayó.
Destacó además el rol de Jorge Capitanich como dirigente con mayor representatividad en la provincia y presidente del Consejo Provincial del PJ. Lo definió como una figura central en el presente y futuro del espacio.
«Coqui es presente y futuro, una figura muy importante no solo para nuestra provincia, si no para el país. Es un senador sobresaliente, un líder de consulta permanente y un militante necesario en este contexto», sintetizó.
Mirada nacional
A nivel país, describió un escenario complejo y cuestionó el rumbo económico del gobierno nacional. Si bien reconoció la necesidad de ordenar la macroeconomía, advirtió que el ajuste, tal como se aplica, genera un «desorden social real» con cierre de fábricas y comercios.
«La derecha tiene razón en algo: hay que ordenar la macroeconomía, aunque en el caso de Milei y Caputo solo fue declamativa, lo único que están arreglando son las cuentas de ellos y sus socios», apuntó.
En ese contexto, insistió en que el Chaco necesita definiciones claras, planificación estratégica y un liderazgo que convoque a un acuerdo productivo amplio. Y volvió al punto de partida: el mensaje del 1° de marzo debe marcar un rumbo concreto, con prioridades definidas y respuestas a corto plazo.

