
Este lunes se conmemora en todo el país el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, fecha que recuerda al general Martín Miguel de Güemes. Si bien el caudillo salteño murió el 17 de junio de 1821, el feriado fue trasladado para conformar un fin de semana largo, una modalidad prevista por la legislación nacional para determinados feriados.
La fecha fue incorporada al calendario de feriados nacionales en 2016, aunque el reconocimiento oficial de Güemes como Héroe Nacional se había concretado diez años antes, en 2006. A pesar de su protagonismo en la lucha por la independencia, durante gran parte de la historia argentina su figura quedó relegada frente a otros próceres.
Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero Goyechea y la Corte nació en Salta en 1785 y comenzó su carrera militar siendo adolescente. Participó en las Invasiones Inglesas y más tarde se convirtió en uno de los principales defensores de la frontera norte durante las guerras de independencia.
Al frente de sus célebres «Infernales», organizó una estrategia basada en el hostigamiento permanente a las tropas realistas mediante pequeñas unidades móviles. Aquella táctica, conocida posteriormente como la Guerra Gaucha, resultó clave para impedir el avance español sobre el actual territorio argentino y permitió que José de San Martín pudiera desarrollar su campaña libertadora hacia Chile y Perú.
Güemes murió el 17 de junio de 1821, a los 36 años, luego de agonizar durante diez días tras recibir una herida de bala en un enfrentamiento con fuerzas realistas que habían ocupado la ciudad de Salta. Es recordado como el único general argentino que cayó en combate frente a tropas extranjeras.
Un héroe que la historia tardó en reivindicar
La figura de Güemes no ocupó desde el inicio el lugar que hoy tiene en la memoria colectiva. Buena parte de la historiografía clásica argentina, influenciada por las obras de Bartolomé Mitre, prestó mayor atención a los líderes políticos y militares vinculados a Buenos Aires que a los caudillos del interior.
Como conductor de milicias gauchas y referente político de una región alejada de los centros de poder, Güemes quedó durante décadas en un segundo plano dentro de los relatos históricos más difundidos.
Incluso la prensa de la época reflejaba la fuerte oposición que despertaba entre algunos sectores. Tras su muerte, una publicación de 1821 llegó a referirse a él como «el abominable Güemes», una muestra del clima político que rodeó sus últimos años.
Con el paso del tiempo, investigaciones históricas y nuevas miradas sobre el proceso independentista permitieron revalorizar su aporte militar y político. Hoy existe consenso acerca de la importancia que tuvo en la defensa de la frontera norte y en la consolidación de la independencia.

