En lo profundo del monte chaqueño, allí donde durante décadas el aislamiento y el trabajo duro marcaron el ritmo de vida, hoy comienza a escribirse otra historia. Las comunidades que habitan la extensa zona del Impenetrable son protagonistas de una nueva economía que tiene al turismo de naturaleza como eje del desarrollo local y a la conservación del bosque como aliada.
Un relevamiento realizado por la Fundación Rewilding Argentina da cuenta de esa transformación. Durante 2025, más de 3.900 turistas visitaron la región cercana al Parque Nacional El Impenetrable, generando un movimiento económico que superó los 425 millones de pesos y benefició de manera directa a 242 personas que viven en comunidades lindantes al área protegida.

«Las oportunidades de desarrollo local vinculadas al turismo de naturaleza ya comienzan a materializarse», explicó Lucía «Luli» Kronhaus, coordinadora regional de Comunidades de la Fundación. Según detalló, los emprendimientos están en pleno crecimiento y se diversifican a medida que aumenta la cantidad de visitantes. «Todo esto significa trabajo y oportunidad de crecimiento en la zona», resumió.
Mabel Figueroa es una de las caras visibles de ese cambio. Vive en el paraje Pozo La Gringa, a pocos kilómetros del ingreso al parque, y se dedica a la artesanía textil. Teje en telar y asegura que 2025 fue un año excepcional. «Me fue demasiado bien. Vendí mucho a los turistas y también di clases de telar», contó. Los cursos, de tres horas, permiten a los visitantes aprender lo básico del oficio y llevarse su propia pieza como recuerdo. «Cuando llegan más turistas, hay más ingresos para la familia», afirmó.

Otra historia es la de Diego Boedo, guía de sitio e integrante de la Asociación Civil Vecinos de La Armonía. Hace dos años cambió su vida: dejó de ser peón jornalero para dedicarse al turismo. «Antes trabajaba en el monte, era muy duro y ganaba mucho menos», recordó. Hoy guía a los visitantes en kayak por el río Bermejito, realiza senderismo y, junto a su pareja Susy, administra un parador donde ofrecen comidas típicas.
Para Diego, el cambio es también cultural. «Antes se talaban árboles y se cazaban animales para sacar provecho una sola vez. Hoy entendemos que el monte nos da todo si lo cuidamos», reflexionó. «Estamos poniendo en valor nuestro territorio y aprendiendo a vender servicios. Cada vez nos va mejor».
El balance 2025 refuerza esa percepción. Más de 2.100 visitantes contrataron servicios comunitarios y se realizaron 816 navegaciones por los ríos Bermejo y Bermejito. A eso se suman otras actividades productivas, como la recolección de 16,5 toneladas de chauchas de algarroba, que generaron ingresos por más de 9 millones de pesos para más de un centenar de familias.

Desde la Fundación destacan que la conservación del bosque no es un límite, sino una oportunidad. «Con el monte en pie se generan caminatas, sombra para los animales, frutos para alimentos, madera caída para artesanías y se revaloriza la cultura local», señaló Kronhaus. «Es una nueva economía que genera trabajo, ingresos y dignidad en las comunidades».
En El Impenetrable, el turismo ya no es una promesa: es una realidad que avanza entre senderos, ríos y telares, demostrando que desarrollo y naturaleza pueden caminar juntos.
El Parque Nacional
El Parque Nacional El Impenetrable en la provincia del Chaco fue creado en 2014 gracias al esfuerzo de organizaciones e instituciones para la conservación de la naturaleza, resguarda 128 mil hectáreas de bosques de algarrobos, palo santo y quebrachos, pastizales, bañados, lagunas y también especies en peligro de extinción como el tatú carreta, el oso hormiguero gigante, el tapir, el aguará guazú y el yaguareté.

El Impenetrable es vida silvestre por descubrir, con múltiples opciones de alojamiento para todos los gustos y una amplia variedad de precios: hay refugios de monte, glampings y campings gratuitos con todos los servicios. Para consultas y reservas: www.elimpenetrable.org

