CARACAS. La operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro dejó un saldo de muertos significativamente mayor al reconocido en las primeras horas.
Tal como admitió el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, «gran parte» del anillo de seguridad presidencial fue abatido durante la incursión, mientras que un alto funcionario citado por The New York Times confirmó que al menos 80 personas —entre militares y civiles— murieron como consecuencia directa del operativo lanzado por EEUU.
Según fuentes extraoficiales, la mayoría de los muertos pertenecían al Batallón de Seguridad Presidencial número 6. Se trataba de jóvenes de rangos militares: tenientes, cabos, guardias de honor, sargentos e incluso alumnos que todavía no habían egresado de la Academia Militar. Trump reconoció que algunos soldados estadounidenses resultaron heridos, pero aseguró que no hubo bajas fatales del lado norteamericano.
La nueva cifra de víctimas fatales aporta una dimensión más cruda a la «Operación Determinación Absoluta», una acción preparada durante meses que incluyó ensayos secretos, despliegues militares encubiertos, inteligencia humana dentro de Venezuela y una intensificación progresiva de ataques contra presuntas redes de narcotráfico en el Caribe. Aunque el asalto final se ejecutó en cuestión de minutos, fue el punto culminante de una ofensiva prolongada. Durante meses, el Ejército estadounidense reforzó su presencia frente a las costas venezolanas y lanzó ataques reiterados contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, destruyéndolas de forma visible y letal, según informó la propia Casa Blanca. Esos operativos funcionaron, además, como cobertura para el despliegue gradual de capacidades militares en la región.
Los ataques también dejaron decenas de heridos. Según un reporte de hospitales que realiza la Red de Médicos en Venezuela hasta las 14 (hora de Caracas) del 3 de enero se había registrado el ingreso de noventa personas heridas a distintos hospitales del Distrito Capital, producto de los bombardeos.

